miércoles, 9 de abril de 2008

El notario

El notario da fe. Nos certifica que dos intereses llegan a un acuerdo. Para que luego ninguno pueda decir que el otro no presentó eso o que eso no era así. No hay esos, sólo estos en el notario. Tienen que ser don algo. Tienen la mayoría su notaría en enormes pisos lujosos de barrios nobles y aburridos como son el barrio de Salamanca o Chamberí. Al andar sobre el piso de esos suelos, la mayoría de madera, el parquet chirría como si despertaras manadas de murciélagos con tus pasos. Hasta Botín tiene que ir a esos lugares y pasar por su autoridad. Son lo más próximo que queda de la presencia de la corona. Se delega en ellos la credibilidad del estado.

Son aburridos. No bromean. Suelen tener la mano fría. Han estudiado mucho para no aplicar nada. Nadie tiene confianza con ellos. En las notarías hay subalternos que matan los seis toros pero no se llevan nunca orejas. Tienen la mayoría de estos primeros de la cuadrilla avanzada edad ya. Son complacientes y servidores sumisos del notario. En muchas oficinas nos encontramos con este tipo de servil y mansa mano derecha del jefe. Suelen estar mal recompensados. Sólo con dinero. No están del lado del empleado y tampoco del dueño. Son pelotas.

En la notaría nos encontramos con todo tipo de gente. Mucha con pasta, los cuales van más a menudo. También muchos que van poco pero con más ilusión e incluso asustados. La gente se viste para ir al notario. Hoy había una chica muy guapa de un banco que seguramente vaya todos los días porque supongo que habrá gente muy acostumbrada a ir a las notarías de seguido. Imagino los colaboradores del gran pocero, por ejemplo.

Hoy en el notario, he notado su mirada. Notoria ha sido la mía. No ha dado nadie fe de ella. Nadie podría nunca darla. Eso no lo asegura el estado.

5 comentarios:

Ángel dijo...

Amigo Boeta, me voy a poner cursi citando a El Principito: "lo esencial es invisible para los ojos". Ahora me voy a poner en plan crédito hipotecario: ni lo esencial ni las miradas cómplices pagan las minutas de los notarios.

Te llamo en un rato a presentar mis disculpas por mi (justificada) ausencia conquense.

Salud32

estudio berlín dijo...

enhorabuena por la firma...
pronto estarás en tu casita,
me alegro mucho, de veras,
Un beso
María

Viernes dijo...

Querido Juambo,
Si yo te contara sobre los notarios, haríamos un blog aparte... je je.
Felicidades!
y... saludos chopiteros!

Juambo dijo...

entonces angel, y ahora también, las minutas son demasiado caras. Me hubiera gustado mucho disfrutar contigo el cerdo conquense pero ya lo recuperaremos en cuanto se pueda.

maría, gracias. estoy ilusionado con ella y en parte la ilusión la contagiaste tú. espero que pronto hablemos en plural terratenienting.

cuéntame sobre los notarios y nos partimos un poco la caja, viernes hombre. no me seas. bravo tu alegría bbqera.

a todos, mis disculpas por la ausencia internáutica de estas semanas. la casa, el trabajo, tocarme las bolas...hay que elegir!

Viernes dijo...

Querido Juambo,
La mayoría de las historias sobre notarios son relativas a, "saquivocaoenlascritura" "unpococarerono?" "quebuenaquestaladerecepción,simpresionanetasfijaoquedomingasetc", aparte de las consabidas "barbaridades" legales que puede soltar un cliente como "tuve un juicio de conciliación y no me reconcilié" "manpisnoraolascargas" "estaoperaciónestaindemnedimpuuestos" y cosas por el estilo que sólo hacen gracia en el gremio, pero veeeenga, te contaré una sobre un día que fui a firmar una escritura con 23 transportistas a una Notaría, y los hombres borricos pero sencillos como son, pensaban que el oficial de la Notaría era el notario y le trataban hasta de vuecencia... y cuando ya pasa el notario a la firma, los hombres pensando que era el oficial, porque es un tío llano e iba con jersey (se lo puede permitir para eso la notaría es suya, en cambio el oficial iba todo relamido, que para eso es un empleao)va uno de ellos y le suelta en plan colegueo de clase obrera "Vaya estirao tu jefe, no?" La cara del notario, de todos los colores se torno en un descojono luego (porque la verdad es que es un tío mu cachondo, si no yo no iría allí) y yo le miraba y el me miraba y así un millón de veces y yo con la mirada le decía... Lo siento Ricardo ya le dije que eran buenos, sí, pero borricos!!
Saludos chopiteros!