miércoles, 23 de enero de 2008

Presión y Expresión



Jugando al baloncesto el pasado martes andaba con mi equipo bastante igualado contra el otro. Estábamos luchando dignamente por aguantar los contraataques de unos chavales más jóvenes. Los cabrones corrían de lo lindo de campo a campo. Nuestros kilos, sin embargo, eran un problema para ellos en la zona. Estábamos, en fin, en un buen fregado. Mientras jugábamos, observé que a mi equipo no sólo le unía las ganas de ganar el partido sino también y sobretodo en algunos jugadores una desaforada auto crítica en cada fallo bajo el aro. Con cada fallo de algunos jugadores escuché asombrado los gritos que pronunciaban cagándose en su puta madre, en lo malos que eran, en la puta madre de sus pases y otras maldiciones similares. Curiosamente, esos jugadores éramos los que fallábamos jugadas muy fáciles debajo del aro. Alguna presión externa a ese partido, por lo desaforada, invadía los ánimos de nuestros jugadores. Algunos de nosotros percibíamos que alguien quería de nosotros un juego ejemplar.

El otro día volví a ver la película El hombre que nunca estuvo allí (The man who wasn´t there) de Joel y Ethan Cohen. Me parece que estos hermanos saben hacer muy buen cine y que tienen un genuino sentido del humor. Pues bueno, mientras la veía observé al personaje que interpreta Bob Thorton, Ed, y me llamaba la atención lo poco que habla en toda la película. No expresa casi nada. En ese personaje también veía la presión externa que vigila muy de cerca lo que se puede o no se puede decir. Me llamó mucho la atención.

Traigo aquí, a este blog, estos comentarios porque creo que entre la gente que escribimos hay una alta población de individuos que sienten en su expresión oral alguna que otra cortapisa frecuente. Constantes juicios sumarios que miran hacia la raíz de lo que se habla. Esa vieja conocida amiga, la presión, es casi siempre propia, traída del pasado y conviene entenderla para no sentirse un chiwaka cualquiera.

La expresión escrita, la solitaria acción de sentarse frente a una hoja en blanco, viene impulsada por una necesidad creciente de compartir y de hacer partícipe a los demás de nuestra existencia. Entre otros lindos elementos, es ese déficit de conexión con el mundo compartido junto con la solitaria acción de la lectura y de su sed de conocimiento de los demás, de nosotros, lo que hace posible que aún hoy ese extraño y críptico acto llamado escritura perdure.

3 comentarios:

Viernes dijo...

Hola Juambo, ya estaba esperado como agua de mayo la nueva entrada de sacudaseme (y espero que no te genere "presión"...)En serio. No deja de ser curioso que sientas presión en la expresión oral y no tanto en la escrita, pues ya se sabe el dicho de "lo escrito permanece las palabras se las lleva el viento". Si por presión llamamos también miedo al ridículo, a mi desde luego me lo da más lo escrito que lo hablado, aunque en ocasiones soy un verdadero profesional de meter la pata hablando o simplemente de parecerun patán... sobre todo cuando es una chica que me guste quien está delante...
Gracias por linkeanos y por tus comentarios en chopitosway! ya sólo te falta quedar a tomar cañas un domingo por la mañana, ja ja ja!

Maria dijo...

escribes muy bien ...
lo otro ya llegará
bss

Juambo dijo...

maría y viernes, ambos tenéis una expresión hablada que envidio pues os explayáis sacando vuestro interior afuera.

maría, por fin sólo maría, qué bonito, me gustó escucharte y también me ha gustado mucho el blog de karen (karenchowens.blogspot.com) muy valiente, muy femenino, muy bonito. a ver si dejas ver tus obras en la web, alguna pincelada al menos.

besos