jueves, 31 de enero de 2008

Hablar solo


En estos momentos me encuentro hablando solo. El diálogo interior no cesa. Cuando camino por la calle, al vestirme por la mañana, en el parking instantes antes de coger el coche, al probar si el agua de la ducha está suficientemente caliente, al salir del vestuario del polideportivo. Rara vez cuando hablo con alguien aunque quizás a veces sí. Nunca mientras escucho a alguien a no ser que ese alguien sea un taladro humano y tenga que evadirme, entonces llega. Cuando pienso algo, al elaborar un programa de acción, no tengo capacidad de hablar pero casi siempre podría decir que soy un charlatán interior.

Creo que todo el mundo habla solo. Exceptuando quien habla con los demás todo el rato, creo que todo el mundo habla bastante solo. Quizás los que callan cosas, los tímidos, introvertidos, esquizoides, miedicas y demás friquis que poblamos la tierra hablemos más con nosotros que los extrovertidos, orgullosos, competitivos, cotillas o histéricos.

Me gusta mucho cuando de repente, me encuentro con otra persona desconocida, o mejor aún conocida, que se encuentra hablando sola y al abrir una puerta se encuentra conmigo y la pillo. Son muy buenas también las pilladas en los coches, en las paradas de los semáforos o en el tráfico. Dentro de estos actores a lo mejor también se encuentra la gente que canta mientras porta un ipod o un mp3, la que baila en el metro. Mundos interiores.

La pregunta del millón de dolares es si hablamos con alguna otra persona o no. Hablar con un ausente creo por experiencia propia que nos lleva a darnos cuenta de la añoranza de un ser querido. Cuando esa persona es alguien de trato frecuente, este diálogo fantasma me indica la impotencia en el trato a una persona a la que se le pueden decir las cosas de alguna manera más fácil y con consecuencias menos catastróficas de las que creo que pueden suceder.

Hable con ella. Una idea genial.

lunes, 28 de enero de 2008

Los vecinos








El otro día fui invitado por mi primo Álvaro al concierto que el grupo portugués The Gift dio en el teatro del Círculo de Bellas Artes. Mi primo Álvaro suele tener muy buen gusto para la música y para la comida. Le sigo fielmente a sus propuestas y hasta ahora en todas las ocasiones bien ha acertado o por lo menos nos hemos tomado bastantes copas y nos hemos reído improvisadamente.



La sala tenía las entradas agotadas y había un bullicio en la puerta que anunciaba las ganas de los que bien conocían a la banda. Los mismos músicos habían tocado la noche anterior y también habían llenado el aforo. El publico vestía elegantemente, de forma intelectualoide. Gafas de pasta, rayas elegantes, negros suaves y brillantes, labios rojo carmesí y tez clara-inocente en las damas. Mucha tía buena y mucha clase media. Diríase que todos eran enteradillos del pop, gente inocentemente formada, no agresiva, con ganas de parecer inteligente, divertida como luego veremos. El teatro, al que nunca había ido, era acogedor por lo pequeño y bien construido. Amplio en su miniatura, con comodidad para los gigantescos como yo. Buena acústica aunque no sé si eso depende de la sala o de los técnicos que se lo curran. Imagino que las dos cosas. En cualquier caso buen sonido.



Lo que enseguida observé es que los conciertos sofisticados hoy en día son muy sofisticados en sus medios audiovisuales. Luces muy estudiadas y absolutamente dinámicas llenaban de luz y de vida un escenario que humeaba en una enorme gama de colores. Al subirse el telón todo el mundo estaba sentado. Ante mi temor a un concierto de cámara, fui advertido por mi primo del gradiente de ritmo al uso del grupo. Absolutamente creciente. En principio, no sólo gruñí al ver a la gente sentada, fue peor cuando vi al lado de cada instrumento un ordenador portátil. Soy de la vieja escuela, de cuando los ordenadores tenían pantallas verdes y de cuando nos daban por culo con sus sempiternos "fallos de sistema".



Ahora bien, los humanos aprendemos. Poco a poco pero aprendemos. Estos chavales cercanos aparecieron en escena con un manejo agradable y nada exagerado de sus instrumentos clásicos: guitarras y bajos , órganos de varios tipos justificados, una batería acorralada por un biombo de metacrilato, un medio mulato atlántico (de esos que se ven en Portugal y no sabe uno de donde llega) tocando lo que le venía en gana y por último el instrumento vocal personificado en una mujer poderosa y llena de bonitas detalles en su cuerpo, en su pelo, en la mirada que animaban al auditorio y a su banda, la cual se crecía con sus miradas. Era bastante grave la voz y a mí en un principio no me gustó tanto, luego me llevó a su lusitania natal y a sus bien entendidos sentimientos mostrados en las letras de un inglés portugués que se entiende -donde va a parar- mucho mejor que el inglés de cualquier manchego de Manchester. Bueno, pues aprendí que los ordenadores nos van a acompañar ya en casi todos los conciertos aunque no los veamos. En este caso, servían básicamente para añadir un violín que no tenían y para envolver de efectos barrocos la escena de, diríase, una Lisboa llena de niebla, recibiendo las naves cargadas de especias de las indias orientales.

No paro de oír alabanzas de los vecinos portugueses desde hace unos cuantos años. Me hace gracia oír lo que yo a veces pienso y entiendo un poco ridículo: "Qué majetes son los portugueses y qué bonito es su país. Extraña que no vayamos más. Todo el mundo allí habla español y nos quiere mucho. Son amables y muy educados. ¿Has estado en Sintra? No te lo puedes perder." Pues sí, Portugal mola. Está aquí al lado y es el país más parecido a España. Te intentan timar si pueden, hay suciedad, tienen arte y roña, les gusta comer, beber (menos que a nosotros olé) y se guardan las cositas para su familia. Hasta hace poco nos partíamos la cara como los hermanos que compiten constantemente para no ser iguales, para distinguirse, para conseguir los recursos disponibles en la zona. Hasta no hace mucho también, nos pegábamos de hostias, pero de las buenas por remotos lugares a donde los huevos lusos llegaban mejor incluso que los de los cabezones abuelos nuestros. Pienso que si a Carlos V no le hubieran patrocinado media Europa cobrando y no hubiera habido un superpapa corrupto tipo Zaplana del medievo con apellido Borgia, el tratado de Tordesillas no se hubiera firmado y a lo mejor estábamos nosotros pegados al mar Mediterráneo comiendo arroz todo el puñetero día.

La cosa es que ciertamente arrastran un algo llamado Saudade, esa tristeza creadora, la versión gitana del Portugués que yo observo en sus calles, en sus caras y que me mola mucho. Estoy convencido de que se trata de una mirada de la mujer del marinero que siempre mira al bravísimo océano, no mar, que envuelve sus casas. Saben que siempre hay algo más que no pueden alcanzar o que nunca volverá. Ese algo que yo también tengo porque yo también soy portugués. ¡No te joroba! Es el momento de decirlo. Somos primos hermanos.


Volviendo al concierto la música progresó primero suave dando para que cada uno se pusiera en situación lentamente y sin exigencias. Poco a poco se fueron animando con la ayuda de una electrónica muy bien llevada. Hay un componente del grupo que aparece en la foto de arriba en primer término, el cual animaba el cotarro considerablemente. Tocaba tres órganos y bailaba fenomenalmente. Bailaban él y la cantante graciosamente. Se marcó un par de versiones tremendas, un siempre genial "i will always love you" de The Cure y un revitalizado tema de New Order que me encantó. Fue un concierto genial.


Abajo tenéis una foto de mi primo Alvaro conmigo en una fiesta de disfraces en la que no tuve más remedio que vestirme con el traje de azafata de mi hermana. ¡Lo que hay que hacer por la familia!


miércoles, 23 de enero de 2008

Presión y Expresión



Jugando al baloncesto el pasado martes andaba con mi equipo bastante igualado contra el otro. Estábamos luchando dignamente por aguantar los contraataques de unos chavales más jóvenes. Los cabrones corrían de lo lindo de campo a campo. Nuestros kilos, sin embargo, eran un problema para ellos en la zona. Estábamos, en fin, en un buen fregado. Mientras jugábamos, observé que a mi equipo no sólo le unía las ganas de ganar el partido sino también y sobretodo en algunos jugadores una desaforada auto crítica en cada fallo bajo el aro. Con cada fallo de algunos jugadores escuché asombrado los gritos que pronunciaban cagándose en su puta madre, en lo malos que eran, en la puta madre de sus pases y otras maldiciones similares. Curiosamente, esos jugadores éramos los que fallábamos jugadas muy fáciles debajo del aro. Alguna presión externa a ese partido, por lo desaforada, invadía los ánimos de nuestros jugadores. Algunos de nosotros percibíamos que alguien quería de nosotros un juego ejemplar.

El otro día volví a ver la película El hombre que nunca estuvo allí (The man who wasn´t there) de Joel y Ethan Cohen. Me parece que estos hermanos saben hacer muy buen cine y que tienen un genuino sentido del humor. Pues bueno, mientras la veía observé al personaje que interpreta Bob Thorton, Ed, y me llamaba la atención lo poco que habla en toda la película. No expresa casi nada. En ese personaje también veía la presión externa que vigila muy de cerca lo que se puede o no se puede decir. Me llamó mucho la atención.

Traigo aquí, a este blog, estos comentarios porque creo que entre la gente que escribimos hay una alta población de individuos que sienten en su expresión oral alguna que otra cortapisa frecuente. Constantes juicios sumarios que miran hacia la raíz de lo que se habla. Esa vieja conocida amiga, la presión, es casi siempre propia, traída del pasado y conviene entenderla para no sentirse un chiwaka cualquiera.

La expresión escrita, la solitaria acción de sentarse frente a una hoja en blanco, viene impulsada por una necesidad creciente de compartir y de hacer partícipe a los demás de nuestra existencia. Entre otros lindos elementos, es ese déficit de conexión con el mundo compartido junto con la solitaria acción de la lectura y de su sed de conocimiento de los demás, de nosotros, lo que hace posible que aún hoy ese extraño y críptico acto llamado escritura perdure.

lunes, 14 de enero de 2008

Tiempo, pausa en paz, espacio





El sábado murió Ángel González, poeta español. Quiero copiar un poema suyo que escribió desde su muy querida pausa sosegada, me imagino libremente.




Para que yo me llame Ángel González


Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...

Digo que me imagino libremente porque aunque le imprimo a este juicio lo que él me ha causado, no tengo ni idea de qué sensaciones tendría Ángel por dentro. A mi me gustaba como escribía y por eso lo imagino como me gustaría ser. Lo que pasa es que no tiene porqué ser así. Hay una película de Woody Allen -Acordes y desacuerdos- que cogí un día en el dvdclub. En el DVD había una serie de entrevistas y reportajes, eso es lo bueno de los dvds no muy piratas. El paranoico Woody decía que no entendía porqué tendemos a pensar que la gente de los cuales nos gusta su trabajo artístico tienen también que ser buenas personas. De hecho, hacía esta película sobre un genio de la guitarra de Jazz que se mostraba claramente como no muy buena persona precisamente. Para demostrar que una cosa no lleva a la otra. Es por lo demás muy divertida la peli, como casi todas las de este señor. Me imagino que con la vida que lleva, liado con la hija adoptiva de su anterior pareja, algunos fans se sienten despechados moralmente. Que les zurzan, cada uno con su modelo.



Al tanatorio donde estaba Don Ángel de cuerpo presente ha acudido Sabina. Este tío está muy metido en los versos. Para mí es una especie de enfant terrible de la poesía tradicional, un auténtico poeta formado en la vida pero sobre todo en los libros, en las carreteras escritas, un soñador. Un perdido infantil según se le ve en la última gira con Serrat a la cual no fui encantado. Un poeta que ha hecho el esfuerzo de llegar a las masas. Un héroe. También ha ido nuestro ministro de cultura, Cesar Alonso Molina. Un ministro al que se le veía de verdad afectado a la muerte de un amigo. ¡Un ministro que escribe! ¿Pero qué es esto? ¿qué buscas zapatero? Lo que nos faltaba, tal y como está el país.


He descubierto una página web que está muy bien. Mejor estaría si se pudiera llevar al retrete que es donde mejor leo yo la poesía. La mayoría de los buenos poemas tienen ese milagro de la sincronización con el acto del turtleling o tortugueo. La página de la que hablo es http://www.poesia-inter.net/ Aquí se encuentra la obra de casi todos nuestros poetas. Por lo menos vale para ver los primeros versos, ver si merece la pena gastar en algo para ir al baño con nobleza y sobre todo con lírica.

Leyendo más ahora a Ángel González, como en un intento desesperado de alcanzarle cuando se va, me encuentro con varias de las claves de su grandes letras. Su tiempo, tal y como recitaba sus propios versos, sin prisa pero con la autoridad del que siente con confianza y con orgullo, verdaderamente. Esa sensación de lucha por el amor me ha impresionado muchísimo y me lo llevo para empezar el lunes con alegría o por lo menos con su careto barbudo y pasota en el que aparece en sus fotos donde parece (PERO SÓLO ME PARECE) decirnos: me toca todo las narices mientras sepa que camino hacia alguien, hacia algo.



lunes, 7 de enero de 2008

Redireccionando a los rockeros

Queridos lectores pacientes, en un derroche de generosidad y en un amago de sinceridad voy a recomendaros otros blogs donde la gente hace las cosas con bastante buen tino. Se nota que son amigos míos y que han recibido muchas menos ondas electromagnéticas en la cabeza. Hay que cuidar este punto, ya me lo dijo el médico. Creía que bromeaba. Ahora no volveré a dormir con el móvil dentro de mi...

El primer autor de blogs que yo reconozco interesante es Ángel Palencia. Un periodista tremendo que dejó el cuarto poder para entrar en el quinto: la empresa privada. Trabaja en agencias de comunicación. Me imagino que se vendió al mejor postor como Dios manda. A este señor le conozco desde hace años por haber jugado mucho con él al baloncesto y haber equilibrado este ejercicio saludable con la sana copita en tubo con hielos que se deshacen en todos los vasos menos en el suyo. Ángel se mueve al twist con el puño francés y es una máquina en esto de los blogs. Se lo recomiendo muy fervorosamente: http://angelpalencia.blogspot.com/

Otro grupo de gente con la que he colaborado son la gente de zaunka. Dani Castillo, Juan Leal y todos los colaboradores hacen de este grupo un punto de mira en el que fijar el puntero con puntería. Trabajan por proyecto. Se lo curran. Están en www.zaunka.com

Santi Pita sigue persiguiendo a la literatura en su underground facilities. Se disfraza de luchador mexicano, de gallego esquivo, de rockero. Lo sigo en http://santipitaok.blogspot.com/

Mi alter ego se ve representado en un blog diferente en el que no contaba con que la gente lo visitara como así sucedió. Luego, más tarde, me gustó la idea de publicitarme y monté sacúdeseme. Sin embargo, una vez releído y ante el más de un millón de cartas que he recibido de mis fans (por favor, utilizad el correo electrónico que el cartero con lo de los reyes magos se está cagando en mi pompis), he decidido volver a sacarlo a la luz. Os copio un capítulo del mismo aquí abajo y os recomiendo su visita en http://jbteje.spaces.live.com/

Conquistarme
Esto puede sonar a una oración de curas o de los múltiples mecanismos de autoayuda que conozco. También puede sonar a los votos que, al alba, instantes antes de iniciar una cruenta batalla, hace hincarse al caballero de rodillas para implorar fuerza en la conquista de unas tierras inhóspitas, ignoradas y temidas.


Conquistarme.

Mañana voy a cuidar un poco más mi aspecto físico. Iré al gimnástico lugar que corresponda. Quiero parecerme lindo cuerpo, quiero incluso tocar mi cuerpo y sentir que puedo enseñarlo.
Mañana, sin más tardar, voy a recordar en el trabajo –en los ratos arduos cuando la rutina me dificulte distinguir mi propio ritmo- a la gente que es amiga mía. Voy a emocionarme por conocer a gente tan viva e interesante, y además contar con tanto cariño para los demás incluido yo (aquí viene bien un je, je de esos).
En el día que sigue a hoy, estaré atento a la dinámica, a los posibles acontecimientos y personas con los que pueda verme involucrado y que representen pequeñas aventuras que me lleven a algún sitio. Querré no estar detenido en mis análisis mucho rato.
Cuando despierte, tendré ilusión por llegar al trabajo a realizar algo que creo útil para mí y para mis compañeros, por lo menos eso. Tendré ilusión por superarme allí y aquí.
Pondré encima de la mesa mis atributos sin desperdiciar los de los demás. Pensaré en la familia que tengo y la consideraré mi vida, fuera de estúpidas comparaciones de telefilme.
Estaré conquistándome, adquiriendo una identidad de mí mismo a la que amar, un concepto muy difícil de adquirir por uno mismo pero no imposible, iré poco a poco amándome más y mejor. Así podré sin duda dejar acompañarme y acompañar.
Así, queriéndome un poquito creo que tendré menos miedo de los demás

Adquiriré un pequeño espacio dentro de un parque de recreo, de una zona verde donde pasear. Un espacio que he observado en Alemania, donde la gente tiene pequeños cubículos con estatuíllas tipo David el Gnomo y que seguramente los alemanes conozcan por Mathias o algo parecido. Allí, en esa zona de difícil definición (no la tienen ni los inteligentísimos monos), no tiraré hacia esa superioridad salvadora que se desvanece en la amarga soledad, ¡qué va! Muy al contrario, iré hacia mi normalidad igualitaria.

Así.


jueves, 3 de enero de 2008

La ingeniería creativa


Mientras me como una mini-pizza bastante grasienta en la sala de espera del aeropuerto de Chicago observo a la gente. Tengo el estómago bastante malito. Me he dejado llevar por las especias y la comida rápida. A juzgar por la cantidad de obesos a mi alrededor la comida no debe ser muy saludable, aunque he de reconocer que embarga mi boca con una mezcla de sabores intensos. Está buena la condenada. Está por todas partes: en el cine, en la gasolinera, en el aeropuerto (he contado cuatro mc donalds en esta terminal). La gente que conjuga la ansiedad con la comida lo tiene difícil en USA.
Observo a la gente que está trabajando. En Estados Unidos la gente irradia una responsabilidad en el trabajo nuclear. He notado en este viaje, en la gente que he visitado y que estaba trabajando, que la forma que tienen ahora de organizar el trabajo no es tan especializada como yo creía. Quizás sea esta ciudad tan singular o quizás sea sólo la gente que he visto, pero eran más polifuncionales, más abiertos. Recuerdo que en los años en los que colaboré con una empresa de Minneapolis las funciones eran mucho más estancas. Contaban con un responsable de tornillos, un responsable de catálogos, etc. Su nivel de especialización era tan elevado que eran capaces de realizar sus funciones con una alta profesionalidad siempre y cuando no salieran de su ámbito o de su proceso. Cometían, sin embargo, errores difícil de entender para mí, a la hora de asimilar otras fuentes, nuevos métodos o unidades.
Pensando en la forma de organizar el trabajo y en particular en la ingeniería, me viene una mezcla de esta forma especializada y del spanish-a-puerta-gallola. Me gusta pensar en una ingeniería creativa que plantea soluciones a los problemas reales, plásticos y por ello amplios, dentro de un límite. No realizar siempre la misma tarea aunque con ello se alcance una seguridad tremenda, aplastante. Porque no se trata de imponer el conocimiento sino de intentar compartirlo, debatirlo, abrazarlo.
Chicago me ha parecido una ciudad interesante. El diseño de sus edificios o zonas urbanas resulta tremendamente agradable y singular en cada inmueble o barrio. No hay monotonía en la ciudad funcional. Sorprende. La gente es por lo demás muy amable y se palpa cierta locura de ciudad grande que me hace mucha gracia. En dos ocasiones y sin hacer ningún favor sexual, se han ofrecido dos señoras a pagarme primero un dolar y luego tres porque no tenía cambio. ¡Con lo rata que soy yo! Algo me llevo aprendido para casa.