
Un artículo me llama la atención. Por lo visto hay un político holandés que se llama Geert Wilders, el cual sobresale con su aspecto y con sus palabras. No pasa desapercibido y toca los cojones. Tiene un pelo teñido de rubio platino y no ha parado de gritar a los cuatro vientos que los fundamentalistas árabes son algo que hay que combatir desde los países democráticos. Grita tanto que ha tenido que dejar la vida política y ocultarse obligado por las fuerzas de seguridad de holanda ante las amenazas recibidas por los mismos de siempre. Para acabar de arreglarlo, recientemente ha realizado una película muy crítica con el tema que, por lo visto, no la quiere proyectar ni el tato. Tiene muchas críticas por su extremismo y por las consecuencias que sus palabras pueden tener para los holandeses fuera y dentro de sus fronteras. Tiene también apoyo entre el electorado. Ignoro sus otros planteamientos políticos.
Seguramente este hombre se haya extralimitado en sus declaraciones contra Mahoma y contra el Islam porque desde mi punto de vista la religión es consecuencia de sentimientos positivos y profundos del pueblo y como tal atacarlos puede ofender a quien tiene su fe como motor de vida. Ahora bien, estoy totalmente de acuerdo en su defensa de los valores democráticos contra aquellos que pretenden romperlo en lid de sus propios intereses. Es un escándalo el avance del fundamentalismo árabe que amenaza con los ojos tapados y a través de Internet. Es indignante que en pleno siglo XXI se retroceda hasta la edad media para las mujeres y para la gente que busca tener una educación o un entorno medianamente estable.

Aparte, vamos con la batalla contra el terror alternativa. ¡No vale invadir con tanques joder! No sea idiota señor Bush o mejor no sea listo. No vale así aunque dé votos y barriles. Publiquemos los abusos. Luchemos con la palabra por mantener lo que ha costado tantas vidas y tantos años en Europa: la democracia y la educación.
La mayor parte del Magreb es un descampado político. Es como un Tarancón gigante, el reino de Albacete de la democracia. La mitad de la población activa, las mujeres, no aporta fuerza productiva a las economías de esos países. Entre los gobernantes y los sistemas que dejaron nuestros gobiernos del colonialismo y los listos religiosos por los que controlan al pueblo uno se responde a lo que muchos se preguntan. ¿Cómo un pueblo que llegó a la península ibérica conociendo las tres dimensiones de representación gráfica y matemática cuando Europa lo conoció en el Renacimiento y que tenía una organización mucho más válida que la que en el siglo VIII tenían los ibéricos, ha podido quedarse estancado en el nivel de evolución?
La religión, amigos, déjenla para lo bueno. Alá se lo agradecerá.





