
El sábado murió Ángel González, poeta español. Quiero copiar un poema suyo que escribió desde su muy querida pausa sosegada, me imagino libremente.
Para que yo me llame Ángel González
Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...
Digo que me imagino libremente porque aunque le imprimo a este juicio lo que él me ha causado, no tengo ni idea de qué sensaciones tendría Ángel por dentro. A mi me gustaba como escribía y por eso lo imagino como me gustaría ser. Lo que pasa es que no tiene porqué ser así. Hay una película de Woody Allen -Acordes y desacuerdos- que cogí un día en el dvdclub. En el DVD había una serie de entrevistas y reportajes, eso es lo bueno de los dvds no muy piratas. El paranoico Woody decía que no entendía porqué tendemos a pensar que la gente de los cuales nos gusta su trabajo artístico tienen también que ser buenas personas. De hecho, hacía esta película sobre un genio de la guitarra de Jazz que se mostraba claramente como no muy buena persona precisamente. Para demostrar que una cosa no lleva a la otra. Es por lo demás muy divertida la peli, como casi todas las de este señor. Me imagino que con la vida que lleva, liado con la hija adoptiva de su anterior pareja, algunos fans se sienten despechados moralmente. Que les zurzan, cada uno con su modelo.

Al tanatorio donde estaba Don Ángel de cuerpo presente ha acudido Sabina. Este tío está muy metido en los versos. Para mí es una especie de enfant terrible de la poesía tradicional, un auténtico poeta formado en la vida pero sobre todo en los libros, en las carreteras escritas, un soñador. Un perdido infantil según se le ve en la última gira con Serrat a la cual no fui encantado. Un poeta que ha hecho el esfuerzo de llegar a las masas. Un héroe. También ha ido nuestro ministro de cultura, Cesar Alonso Molina. Un ministro al que se le veía de verdad afectado a la muerte de un amigo. ¡Un ministro que escribe! ¿Pero qué es esto? ¿qué buscas zapatero? Lo que nos faltaba, tal y como está el país.
He descubierto una página web que está muy bien. Mejor estaría si se pudiera llevar al retrete que es donde mejor leo yo la poesía. La mayoría de los buenos poemas tienen ese milagro de la sincronización con el acto del turtleling o tortugueo. La página de la que hablo es http://www.poesia-inter.net/ Aquí se encuentra la obra de casi todos nuestros poetas. Por lo menos vale para ver los primeros versos, ver si merece la pena gastar en algo para ir al baño con nobleza y sobre todo con lírica.
Leyendo más ahora a Ángel González, como en un intento desesperado de alcanzarle cuando se va, me encuentro con varias de las claves de su grandes letras. Su tiempo, tal y como recitaba sus propios versos, sin prisa pero con la autoridad del que siente con confianza y con orgullo, verdaderamente. Esa sensación de lucha por el amor me ha impresionado muchísimo y me lo llevo para empezar el lunes con alegría o por lo menos con su careto barbudo y pasota en el que aparece en sus fotos donde parece (PERO SÓLO ME PARECE) decirnos: me toca todo las narices mientras sepa que camino hacia alguien, hacia algo.








